Entrevista Ricardo Gómez Campá, Gerente General de Iberconsa de Argentina, S.A.
por Carlos Astorelli, publicada en el Nº 108 de la revista española Europa Azul, noviembre-diciembre de 2008
Ricardo Gómez Campá tiene tres licenciaturas en Economía y Empresa y es PADE del IESE. Fue Director General de una empresa del sector telecomunicaciones en Barcelona y su procedencia es del mundo de los servicios profesionales (consultoría, auditoría y corporate finance), y fue socio de PricewaterhouseCoopers durante doce años en Barcelona y Las Palmas. Es el Gerente General del Grupo Iberconsa Argentina, que opera en el país austral con ocho barcos, de los cuales 4 son arrastreros, dos poteros y dos tangoneros. Entre sus obligaciones se encuentra llevar adelante una planta de elaboración en tierra con una producción anual de aproximadamente 15 mil toneladas, de las cuales se exporta más del 90%.
-¿Cómo evalúa la actividad de las empresas pesqueras españolas en la Argentina hoy?
En el inicio, las empresas pesqueras españolas vinieron a la Argentina en un momento y situación concreta de los caladeros anteriormente tradicionales, con una estructura societaria y condiciones específicas distintas de las de hoy. Actualmente debemos hablar de empresas argentinas con capital español, que operan con barcos con pabellón argentino, que dan trabajo y general bienestar a un gran número de familias argentinas, tanto por empleos directos como indirectos (ya que los servicios y suministros son sustancialmente locales) , y que por supuesto tienen por delante todas las incertidumbres que tiene el país en general y la industria en particular.
Estas empresas representan un alto porcentaje del negocio armador del país y fueron precursoras del mismo desde los orígenes de la explotación comercial del caladero argentino. La pesca en Argentina está en un momento que no me gusta llamarlo crítico pero como mínimo si lo llamaré de “tensa atención” en el que juegan diversos factores que hay que enumerar para conocer nuestra actividad:
- inflación descabellada y a la que debido a alguna singularidad del país no se le puede poner un número real, pero sin ninguna duda supera el 20% y puede llegar al 30%.
- costes que de manera obsesiva luchan por alcanzar como mínimo incrementos acordes con la inflación.
- combustible que a pesar de la drástica bajada del precio internacional del barril de petróleo, sigue acomodando su precio al alza, y están a “tiro de piedra” del precio internacional.
- relación cambio peso / dólar que hace unos días estaba a niveles de hace dos años. Ahora se está corrigiendo esta situación pero a pasos lentos. Imaginemos: precios de venta en dólares y mas bien deprimidos durante dos años, y en esos dos años los costes subiendo un 30% o mas al año. Parece que no hay que explicar mucho más.
- derechos de exportación. El mundo conoció la llamada “crisis del campo” debido a un modelo de derechos de exportación. La pesca viene sufriendo este modelo desde la gran crisis argentina (salida de la Convertibilidad), en la que por de diversas razones se implantaron los derechos (devaluación, expectativas de beneficios extraordinarios por la misma, necesidad de ayudar en un momento de caos, etc.). Ninguna de las razones por las que se implantaron los derechos de exportación están hoy vigentes.
- eliminación de reintegros a al exportación y reembolsos para empresas que operan en zonas desfavorecidas. Voy a referirme a esto último: un cliente de Brasil paga por fletes 3.500 dólares desde Mar del Plata por un camión de 20 TN. Desde Puerto Madryn, paga 7.800 dólares. El efecto es de 215 dólares / TN de diferencial. Las empresas que están en Puerto Madryn están creando país (había un viejo slogan: “hay que poblar la Patagonia”), este hecho no es reconocido de ninguna manera. Esto podemos decirlo también en costes laborales, y cualquier tipo de suministro. Las empresas de capital español están básicamente en la Patagonia.
- Disparidad de visión del negocio entre los actores: gobierno, sindicatos y empresas. Si todos los actores no llegan a entender que esto no puede ser puro cortoplacismo, que hay que buscar que la relación sea “win to win” es decir, que todos ganen, todo lo que se va a lograr es que la cuerda se rompa y todos pierdan.
- Y por fin el caladero. El caladero por supuesto no es lo que era ¿Ineficiencia de control? ¿Falta de medidas que garanticen el mantenimiento de la masa biológica? Esto es un gran debate, que no podemos afrontar aquí, pero es indiscutible que el caladero necesita otro modelo de gestión, es necesario aplicar más racionalidad.
-¿Qué balance hace de las expectativas que el sector tenía a su llegada?
Hace ya años que los armadores españoles están presentes en el caladero argentino. Seguramente en estos años se han presentado muchas situaciones diferentes. Empresas que han visto satisfechas sus expectativas y otras que se han visto en la necesidad de reorganizar sus negocios. Son muchos años, la evaluación del cumplimiento de las expectativas se tiene que haber hecho en su día. Si las empresas siguen aquí, es que razonablemente se cumplían. Con el paso del tiempo se van creando otras expectativas, los objetivos pueden establecerse en un horizonte temporal de corto, medio y largo plazo. Las actuales, de medio plazo, desde luego no se están cumpliendo razonablemente ya que como comenté existe esta situación de “tensa atención”.
-¿Cuáles son los principales desafíos que enfrenta el sector pesquero español en el mediano plazo para sus negocios en Argentina?
El gran desafío es la supervivencia de un modelo de negocio en un medio absolutamente hostil. Como señalé hay frentes importantes:
-Relación cambiaria que como si fuera poco está además afectada por la revalorización del dólar frente al euro. No podemos olvidar que una parte importante de la producción tiene como destino la Eurozona.
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Inflación descabellada.
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Entorno económico y político extremadamente complicado.
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Caladero que está presentando indicios de agotamiento y necesita un revulsivo en su modelo de gestión.
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Seguridad jurídica cuestionable.
-¿Qué opina del trabajo del Consejo Federal Pesquero en la asignación de autorizaciones de captura? ¿Lo considera un paso firme para la estabilización del sector?
Puede ser una herramienta mas para el control y cuidado del caladero. Pero no puede quedarse allí. Recientemente se ha difundido un reportaje en televisión con verdaderas atrocidades que se realizan en el caladero con descartes realizados por armadores con un modelo de negocio, que para armadores con otro modelo de negocio representarían transformar mareas mediocres en extremadamente exitosas. Es decir, la política de cupos y cuotas puede ser necesaria, pero debe ir acompañada de otras políticas y controles.
-La reciente modificación del área de veda permanente de la merluza hubbsi ha generado discrepancias en distintos sectores sobre su validez y utilidad, ¿qué pide el sector en lo referente a la gestión y protección de este recurso y cómo impacta en el corto plazo esta medida en la actividad de las empresas mixtas españolas?
De lo que estamos hablando es de un cierre de una zona en los paralelos 41 y 42. Esta afecta de manera dispar a los armadores según su modelo de negocio y localización geográfica. Por otro lado es sumamente curioso que una parte se cerró basado en un estudio biológico de hace muchos meses.
Existe una fuerte controversia en el modelo de zonas de veda: permanente o rotativa. Ambas tienen defensores y detractores. Lo preocupante de esto es que se toma un modelo u otro, sin un estudio profundo, fundado, razonado y que esté en continuo análisis crítico y evaluación.
-El calamar se ha convertido en el foco de la industria y ha superado a la merluza en el tonelaje de exportaciones. ¿Cómo evalúa la gestión de este recurso y cuáles son sus posibilidades de dar sostenibilidad a la industria pesquera argentina?
El calamar puede ser una especie con fuerte presencia en cuanto a tonelaje, pero ha sufrido un deterioro en su precio que no tiene explicación lógica. El precio que se ha pagado este año es similar al que se pagaba hace 30 años. No es posible basar el negocio armador en esta especie ni, consecuentemente, puede ser la sostenibilidad de la industria pesquera. Aunque, por otro lado, es una especie que no parece presentar problema de agotamiento o de que tenga algún riesgo de reproducción.
-¿Hay una necesidad de reconversión de la flota en el mediano plazo para adecuarse a la situación actual del caladero?
Es muy probable que el esfuerzo pesquero deba reducirse de alguna manera. Si finalmente todas las especies tienen una cantidad máxima de captura, y la suma de todas supera la capacidad de pesca, habrá que reconvertir la industria o la misma solo estará abocada a la mediocridad. Por cierto, que los armadores españoles tienen una dilatada experiencia en reconversiones: bien por agotamiento de caladeros, bien por incrementos de costes.
-¿Cuál es la situación en planta?
En las plantas depende del enfoque que se de a las mismas. Muchas de ellas existen porque están vinculadas a determinados permisos de pesca. Sin embargo, al reducirse las capturas sea por cupos o simplemente por reducción de masa biológica que hace que las mareas sean más pobres, las plantas se encuentran en situaciones contradictorias: hay que mantenerlas para mantener permisos de pesca, pero no tienen materia prima para procesar… Esto está llevando a plantas con trabajadores que no trabajan y que están cobrando un llamado salario garantizado, y que está transformando a estos trabajadores en pensionistas anticipados, que cobran esa pensión solamente porque la empresa está defendiendo sus permisos de pesca. Esto me parece más bien triste, y estamos minando la cultura del trabajo.
-¿Cuál es su opinión acerca de los buques que operan en la milla 201, que algunos sectores pesqueros califican llanamente de actividad ilegal? ¿Cuál debería ser la política de las autoridades argentinas al respecto?
En principio, si están en la milla 201 están fuera de las aguas de jurisdicción argentina con lo que legalmente no puede objetarse. Otra cosa es si es legítimo que la jurisdicción sea solamente hasta la milla 200, y es algo que es muy probable que se modifique en un futuro próximo.
Dicho esto, es inconcebible que estén pescando básicamente en el mismo caladero pero sin el corsé que significa la estricta legislación argentina y los costes asociados.
-¿Qué impacto ha tenido en el mercado la reciente crisis financiera mundial? ¿Prevé un retraimiento preocupante de la demanda en los mercados destino de las exportaciones argentinas?
Para las cosas buenas y las cosas malas, estamos en un mundo global. Es muy inocente pensar que una crisis grave como la que se está viviendo, no vaya a afectar a un país o un sector simplemente por la lejanía geográfica ni por el modelo de país elegido. El producto de la pesca del caladero argentino es un producto de calidad que se exporta a todo el mundo. En cualquier crisis los productos de calidad son reemplazados en mayor o menor medida por productos más asequibles. En esto, sin ninguna duda existen productos sustitutivos con precios muy diferenciados con los nuestros. Sin duda estos productos no harán las delicias de las personas conocedoras de un exquisito pescado exquisitamente preparado, pero si que llenaran los platos de personas que querrán seguir comiendo pescado aunque no tenga ni el sabor ni las propiedades de aquel al que están acostumbrados. Esto además se agrava con la evolución del cambio dólar / euro, siendo el mercado europeo un receptor excepcional de nuestros productos.
Pero hay más, desde que armamos un barco hasta que el pescado está en la mesa de un europeo ¿Cuánto tiempo pasa? En el caso de barcos congeladores yo diría que no menos de 160 / 180 días. Esto requiere un músculo financiero muy importante o la asistencia correspondiente. Esta crisis que vivimos es especialmente de financiación, no hay que pensar demasiado para tener una respuesta de las consecuencias.
-¿Cuáles son las necesidades inmediatas del sector para paliar la crisis?
En cuanto a la crisis internacional, solo cabe estar atentos, meditar cualquier decisión de inversión. No precipitarse para lo contrario, no desinvertir basados solo en la crisis, que como todas pasará. Pensar en correcciones menores de corto plazo.
En cuanto a la “tensa atención” interna, considero que un entendimiento entre los principales jugadores es imprescindible: empresas, gobiernos, trabajadores. Win to win o todos perdemos. Este negocio genera una cantidad ingente de puestos de trabajo, para que subsista tiene que ser ofrecer una rentabilidad.
En lo que respecta al gobierno, es quien tiene que mover fichas en este complicado tablero: la pesca no puede seguir pagando derechos de exportación cuando las cuentas de resultados están deterioradas. Las empresas que “hacen patria”, estando a miles de kilómetros de los insumos y suministros, que operan en los puertos más caros, etc., y que “están poblando la Patagonia”, tienen que tener una compensación por ese sacrificio.
La política de puertos en todos sus aspectos debe revisarse. Y digo esto pensando desde los servicios propios del puerto, pasando por los amarradores, las estibas, etc. Da la sensación de que todos creen que el hecho de armar un barco ya significa que la disponibilidad de recursos es inmensa y se establecen tarifas en todas sus formas que son francamente insostenibles y que son significativamente superiores a servicios similares prestados en otras industrias.
-¿Qué le pediría a una mesa de diálogo argentino-española para mejorar la actividad pesquera que llevan a cabo acá?
Las empresas de capital español tenemos una problemática importante con los oficiales especialmente de máquina. La legislación argentina es extremadamente celosa y solo admite oficiales de despacho argentinos. Esto es muy probable que sea una violación de tratados bilaterales con España, ya que existen convenios de homologación de títulos y habilitaciones profesionales. De hecho, oficiales argentinos están navegando y despachando barcos en Europa con su titulación argentina. Aquí tenemos oficiales españoles que se embarcan como asesores y no están habilitados para despachar. Tenemos duplicidad de cargos y muchas veces tenemos problemas para completar tripulaciones por falta de oficiales de despacho. Esto que parece un nimiedad, es un granito más en la complicación que significa este negocio y en momentos de complicados como el actual resultan todavía más sangrantes.
-¿Cuál es su evaluación acerca de la reciente realización de la Feria Expopesca y su expectativa en lo referente a la continuidad del evento?.
Fue muy interesante y es un primer paso. Creo que el balance es bueno y es conveniente que se mantenga en el tiempo. Espero, eso sí, que se vaya rotando la zona de realización del encuentro.