Impacto de la crisis financiera en la industria pesquera argentina
por Carlos Astorelli, publicado en el Nº 108 de la revista española Europa Azul, noviembre diciembre de 2008

La crisis financiera internacional agrava el panorama pesquero argentino, azotado ya por problemas internos que tienen al desempleo y el parón de las plantas procesadoras como protagonistas. La contracción de la demanda en EE.UU, Brasil y Europa -principales mercados objetivo del país-, la escasez de crédito en una industria que opera con elevados nivel de stocks, la caída del consumo interno y la baja del petróleo, que pone a tiro de piedra a los buques asiáticos que faenan en la milla 201, empujan al sector a reclamar una serie de medidas que garanticen la sustentabilidad de la industria en el corto y mediano plazo, en una etapa bisagra ante la reciente renuncia de Gerardo Nieto, cabeza de la Subsecretaría de Pesca de la Nación hasta hace unos días.
La crisis financiera internacional que provocó la fuerte intervención de la UE y EE.UU. durante el mes de octubre para rescatar a los mercados ante el desplome de las bolsas con medidas proteccionistas, adquisición de empresas quebradas y cuantiosas inyecciones de dinero líquido para paliar el encarecimiento del crédito tiene sus resonancias en la industria pesquera internacional. Algunas muestras de ello son los anuncios y declaraciones de diversos actores que acusan recibo del tembladeral.
Recientemente la empresa británica Young´s Seafood ha advertido con relación al año próximo que según sus previsiones, la errática variación de los tipos de cambio producto de la crisis afectará al precio del pescado blanco mucho más que cualquier problema de abastecimiento o modificación por parte de los proveedores. En este sentido, Mark Parker, vicedirector ejecutivo de la firma, recalcó que las consecuencias del actual clima financiero continuarán impactando en los precios hasta bien entrado 2009, aun con la salida a la luz del reciente pronóstico del Foro Global de Peces de Fondo, que predijo una leve recuperación del stock de pescado cifrando en 6 millones de toneladas la previsión de suministro para el año proximo.
La FAO, por su parte, ha advertido de la necesidad de que los gobiernos eviten reducir ayudas para los sectores productores de alimentos en el actual contexto financiero, recomendando dejar de lado la adopción de medidas proteccionistas del comercio como respuesta, en un comunicado con motivo de la 34 Sesión del Comité de Seguridad Alimentaria Mundial de la FAO (CSA), realizado del 14 al 17 de octubre. Como sea, en cualquier punto del amplio espectro pesquero mundial, los fantasmas son -en lineas generales- de la misma calaña: retracción del consumo y la demanda externa, escasez del crédito, aumento del precio de las materias primas a causa de la fluctuación del dólar y preocupación frente a la baja de las commodities.
La situación argentina
Ya a principios de año la industria pesquera argentina alertaba sobre los problemas que afronta el sector. La abrupta caída de los precios del langostino y el calamar, sumada a la crisis severa de la merluza, que se encuentra en los niveles de stock más bajos, alimentan una actividad plagada de imprevisibilidad.
Desde 2007, la rentabilidad lograda a partir de 2002 -gracias al tipo de cambio alto postdevaluación del peso, que impulsó las exportaciones- pelea con los costos salariales y de los insumos y las retenciones a las exportaciones para no hundirse con los precios, en un contexto de fuerte presión gremial por la pérdida de puestos de trabajo y una demanda de subsidio estatal para paliar la crisis por parte de los empresarios.
En ese marco, la explosión de la crisis financiera mundial ha puesto en boca de casi toda la industria un refrán popular: “sobre llovido, mojado”. Con la renuncia del subsecretario de pesca Nieto aun humeante sobre el escritorio de Cristina Kichner y sin relevo hasta el cierre de esta edición, las principales cámaras empresarias proponen paliar los problemas derivados de la crisis financiera con las medidas que reclaman desde hace tiempo: “La drástica modificación del escenario mundial aconseja que las autoridades nacionales adopten una firme y decidida política de aliento al sector productivo exportador”, sintetizaba recientemente Fernando Georgiadis, presidente de la Cámara de Armadores Poteros de la Argentina (CAPA).
De esta manera, en el listado de medidas que proponen las principales cámaras empresariales sobresalen la reducción de aranceles de equipos y productos de importación para el sector pesquero, el mejoramiento efectivo del tipo de cambio para las exportaciones pesqueras vía reducción de aranceles de exportación y reintegros de impuestos para todos los productos pesqueros en función de la carga particular de cada uno, la reducción al mínimo de los tiempos de devolución de la tasa al consumo de gasoil y la devolución inmediata del IVA de las exportaciones pesqueras.
El factor externo
Fuertemente dependiente de los mercados externos, una de las principales amenazas para Argentina del panorama financiero es la retracción de la demanda en los mercados destino. “La caída del real de casi un 46 % en Brasil , la reducción del crédito en Europa y Estados Unidos , la intranquilidad de los consumidores en Estados Unidos respecto de su futuro y de sus ahorros , la caída del euro, la intranquilidad de los consumidores Europeos respecto de sus economías y del liderazgo de sus dirigentes políticos, unido también a una reducción del crédito ya que los bancos se pondrán mucho mas exigentes en a quien prestar, si es que lo pueden hacer , provocaran una inevitable reducción de la actividad económica lo que deriva inexorablemente en reducción del consumo”. Es el análisis de la crisis que hace el Consejo de Empresas Pesqueras Argentinas (CEPA), que alerta además sobre el débil carácter de necesarios de los productos de la pesca en la escala de consumo: “sin ser suntuarios, se ubican más cerca de estos que de los necesarios su con lo cual la reducción de su consumo se ve inmediatamente instalada en cualquier situación de crisis”.
En lo referente al posible impacto de la escasez de crédito, las posiciones de los empresarios no son unánimes. En este sentido la CEPA alerta en su documento “Situación de la Industria Pesquera ante la crisis Global” sobre el problema que plantea la distribución y almacenamiento. Y es que la lejanía de la zona de abastecimiento respecto de los mercados destino requiere trabajar con un alto nivel de stock. La necesidad de almacenamiento debido a esta circunstancia y a que gran parte de las especies son zafrables son un aspecto crítico ante la perspectiva de falta de crédito: “Al reducirse el crédito y aumentar el valor del poco que queda se hace muy onerosa esta operatoria y en algunos casos limita la posibilidad de venta o saca el producto del mercado por precio”, advierten desde la CEPA.
El presidente de la Cámara Argentina Patagónica de Industrias Pesqueras (CAPIP) es más reservado en cuanto a la incidencia de la escasez de crédito. “uno de los grandes efectos será la falta de crédito, pero acá a eso ya estamos acostumbrados. Aunque sí podemos tener problemas con los adelantos de pagos que nos suelen hacer desde las casas matrices adonde vendemos la materia prima. Esos adelantos saben ser nuestras formas de financiamiento, y eso se va a reducir”, precisa Damián Santos.
La milla 201, el calamar y el diesel
La controversia interna en la industria pesquera argentina por los buques asiáticos que operan en la milla 201 es de larga data. El año pasado los empresarios argentinos solicitaron que se declarara llanamente ilegal esta actividad en aguas internacionales, debido a que es negativa para la economía pesquera nacional y por tanto “contradice las normas internacionales” . Se estima que estos barcos han inyectado en el mercado 300 mil toneladas de “illex”, con el consiguiente perjuicio de las pesquerías nacionales por la baja de los precios. Frente a esta situación, la CEPA ha salido a reclamar medidas que atenúen la competencia desleal por parte de estos buques “subsidiados por sus países de origen”.
A diferencia de los que ha ocurrido en España con la buena nueva de la baja del combustible, cuyos precios exhorbitantes habían generado reclamos por parte de toda la industria pesquera nacional, es precisamente la baja del precio del barril de petróleo lo que constituye un factor de amenaza en el actual contexto de crisis internacional en relación con la problemática de los buques asiáticos en la Argentina. Es que el precio del gasoil se encuentra subsidiado por el gobierno argentino, debido a lo cual su depreciación no ha tenido mayor incidencia en el escenario local. No obstante, como ha asegurado la Cámara de Armadores Poteros de Argentina CAPA, es un factor de peligro ya que incentiva la presencia de los buques asiáticos, poniéndolos a tiro de piedra de la ZEE. El ingreso de estos barcos a puertos argentinos como Comodoro Rivadavia ha generado rencillas internas. La CEPA ha salido a la palestra: “Nos sorprendió y causó profundo desagrado saber que Chubut es la primera provincia que en forma inconsulta e inconstitucional se arroga el derecho de ofrecer y habilitar el uso de puertos y servicios propios para que sean utilizados por los buques de pabellón extranjero que pescan en la milla 201”, se quejaban hace un tiempo los empresarios. Son los mismos barcos cuya presencia el Estado nacional trata de disuadir mediante el continuo patrullaje de la ZEE y con permanentes reclamos en los foros internacionales.
Derechos de exportación
La restitución de los derechos de exportación son uno de los bastiones de lucha de los grandes empresarios argentinos. Se crearon en 2001 para paliar la crisis que vivió el país, y gravan entre el 5% y el 10%, según el grado de elaboración, a los productos del mar que cruzan las fronteras. En julio de este año se anunció su restitución, pero dejando afuera los productos manufacturados a bordo. Si bien se dijo que se crearía una medida correctiva para excluirlos, esto nunca se ha llevado a cabo en la práctica.
“Los derechos de exportación no tienen razón de ser, porque fueron creados para incrementar la caja nacional tras la crisis de 2001, y ahora hemos superado largamente los costos en dólares después de la devaluación. Los reintegros a las exportaciones a la mayoría de las empresas de la Patagonia no nos han servido, salvo excepciones”, ha declarado Damián Santos, titular de CAPIP, evaluando las medidas que necesita el sector para hacer frente a la crisis en coincidencia con las principales cámaras del país.
Por lo demás, la dimensión de la crisis se expresa claramente en los principales puertos del país. De las 6 plantas pesqueras aptas para trabajar en Rawson, capital de Chubut, solo 2 se encuentran activas. Allí son 800 los empleados que han perdido su puesto de trabajo, según el Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA). La empresa Alpesca, por su parte, tiene un expediente abierto por este sindicato por el despido de algunos de ellos, para lo cual el juzgado ha fijado audiencias de conciliación. Y Neptuno ha paralizado su planta hace 2 meses, dejando a 50 operarios sin trabajo, en medio de un proceso de concurso aun sin resolver.
El panorama no parece distinto en Comodoro Rivadavia, que acusa el recibo de los problemas de cupo para las empresas que faenan con la merluza y de la caída de los precios internacionales, entre otros factores. La empresa Barillari declaraba recientemente a los medios que no “conviene salir a pescar” y que es previsible un cierre importante de plantas, debido a la escasez de crédito y al derrumbe de los precios por la crisis financiera… La metáfora es irónica pero obligada: al parecer, el río revuelto de la industria pesquera argentina no tiene peces para todos.